Servidumbre humana

9788490061589  Normalmente los libros acogen un tema determinado y lo extienden poco a poco por sus hojas, dejando pequeñas pistas para formar una idea al lector de lo que se quiere transmitir. Pero existen obras capaces de hacer llegar un sentimiento bien cargado desde el principio y que, a lo largo de la historia, se desgrana en todas sus variantes. Es el caso de Servidumbre humana, una de las obras cumbres de Somerset Maugham.

Sinopsis

Huérfano, con un pie deforme y educado por unos tíos muy religiosos, Philip Carey parecía condenado a tener una anodina existencia provinciana. Sin embargo, su pasión por la vida, sus ansias de aventura y libertad le empujan a viajar, primero a Alemania y más tarde a Francia, para cumplir su sueño de convertirse en artista. Pero sus esperanzas no se cumplen y regresa a Inglaterra, donde inicia los estudios de medicina. En Londres conoce a Mildred, una mujer vulgar pero seductora que despertará en él una desaforada pasión que no tarda en cambiarle la vida.

Opinión

No es la primera persona ni será la última que escribe un libro basándose en su vida, y aunque Somerset Maugham lo haya negado existen ciertos paralelismos como la muerte de los padres durante la infancia de Philip, la religión en su vida por parte de su tío además del poco cariño que recibe de él, los estudios en Alemania y la carrera de medicina. Pero estos detalles sólo añaden encanto a la obra, pues podemos ver cómo el principal defecto del protagonista, su deformación, en la realidad se trata de un problema de tartamudez que tenía el autor y por el que sufrió numerosas vejaciones por parte de sus compañeros. Aunque en este caso la ficción supera la realidad (pese a que Maugham tiene una biografía de lo más interesante).

Philip es un niño que desde bien pequeño se siente desgraciado y sin ningún apoyo. Ve morir a su madre, se traslada a Blackstable con sus tíos y allí el vicario le impone su futuro: llegar a ser como él, vivir única y exclusivamente de la religión. Pero este destino se empieza a torcer cuando el niño descubre los libros y aprende a leer gracias a su tía. El colegio no es un sitio mejor, y se vuelve una auténtica cárcel donde sus más allegados se burlan de su deformación, algo que marca de por vida a Philip y se encerrará en sí mismo. En ese momento empezará a darse cuenta de cómo funciona la vida y de cómo es la realidad, y gracias a eso tomará la decisión de sus otros viajes a Alemania y a Francia persiguiendo su sueño de ser artista.

Merece la pena destacar las descripciones que hace Maugham de los distintos enclaves que visita Philip porque gracias a ellas encontramos diferencias sustanciales entre Inglaterra, Alemania y Francia. Este último país vivía en esos momentos una etapa de esplendor en cuanto al arte y a la poesía. Algunos todavía defendían el clasicismo pero ya empezaba a florecer el modernismo, y la poesía maldita aparece con la figura de Cronshaw, un amigo que hace mientras lleva una vida bohemia como los que le rodean y pertenecen a ese mundo. Igual que el autor nos presenta Francia como un cuento de hadas, Alemania aparece como un lugar frío aunque tiene su propia magia. Inglaterra al comienzo de la obra es el símbolo de los horrores de la infancia de Philip, ni siquiera se le pasa por la cabeza visitar a sus tíos, pero después de sus dos viajes cambia su mirada. Londres se convierte en la ciudad donde se encuentra a las personas que ha conocido en años anteriores y también será el lugar de esa pasión tan fuerte.

Mildred es el personaje clave por excelencia de este libro, y sin embargo el más odiado. Se trata de una mujer sin corazón ni sentimientos, carece de sensibilidad por las personas y no se interesa por lo que le rodea. Vive exclusivamente por su persona pero no es feliz, no sabe cómo administrar las oportunidades que le da la vida para poder sentirse bien por un momento. Y sin embargo, Philip pierde la cabeza por ella. Es el descontrol del amor lo que siente Philip, no le importa no ser correspondido e incluso es sabedor del interés de Mildred por su dinero, pero él es feliz con una mirada suya o con un beso suyo sin afecto alguno. Es cierto que el amor por Mildred es el más importante para el protagonista, pero en la obra aparecen cuatro mujeres importantes con distintas fases de este sentimiento: el dejarse querer, la pasión absoluta con el fuego y lo que conlleva, el amor sincero y por último, el verdadero amor que representa la estabilidad. Cada una de las cuatro mujeres aportarán su grano de arena a la historia de Philip.

También merecen especial atención los monólogos internos de Philip en momentos claves de su vida, momentos en los que descubrirá la esencia de la vida y su verdadero propósito.

Servidumbre humana es la expresión de la bondad a partir de la vida de Philip, el cómo una persona puede poner los intereses del resto de personas a los suyos propios a pesar de las desgracias que vive, pero también la bondad de un número reducido de individuos que ayudan al protagonista a saltar los obstáculos de la vida en medio de un mundo egoísta.

Continuaba buscando el significado de la vida y seguramente le ofrecían ahora esto, pero era vago y oscuro. Se sentía profundamente trastornado, veía lo que le parecía la verdad a intervalos, como en una noche de temporal se distingue, a la luz de los relámpagos, una cadena de montañas, y le parecía comprender que un hombre no debe confiar la dirección de su propia vida al destino, sino a su propia voluntad.

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