Madame Bovary

madame_bovaryExisten personajes de libros tan reales que traspasan las hojas para llegar hasta nosotros y convivir en nuestra realidad. Es el caso de Madame Bovary, la obra maestra de Gustave Flaubert que lo encumbró a ser uno de los autores más importantes del realismo francés, de obligatorio estudio en sus escuelas.

Sinopsis

Emma Rouart, una mujer provinciana que vive con su padre en Tostes, conoce al médico Charles Bovary y se casa con él. A partir de ese momento Emma persigue sus ideales despreciando todo a su alrededor incluso a su marido, y satisface sus necesidades y deseos a base de caprichos que le llevarán por el camino de la amargura.

Opinión

Emma Bovary, estando ya casada, es una mujer de armas tomar pero hasta cierto punto. Es una de esas personas que nunca están satisfechas con su vida, con lo que les rodea y tampoco con las personas que ama. Asimismo, desprecia hasta lo que realmente le gusta como tocar el piano, hacer las labores o estar con su propia hija. Nada hace feliz a la pobre Emma, que no hace por alejar todo lo que un día le alegró el corazón para más tarde añorarlo. Para intentar cambiar su desamparo busca consuelo en la lectura y más tarde en los hombres, aunque pronto descubrirá que no es compatible la realidad con la ficción.

Por supuesto, tiene su explicación. Don Quijote llegó a crear un mundo paralelo al que vivía gracias a los libros de caballerías que había devorado hasta que decide convertirse en uno de sus personajes; en este caso, Emma asimila lo leído en las novelas románticas y aspira a convertirse en una de sus protagonistas, donde la mujer baila toda la noche con su amante que la venera como el oro y caen en el adulterio por buscar nuevas pasiones. Estas dos novelas se diferencian en que la segunda sí separa ambos mundos, pretende fundirlos pero no lo logra, algo que aprenderá a lo largo del libro.

A pesar de ser una persona caprichosa y ruin, por alguna razón el resto de la gente no se da cuenta de ello excepto la madre de Charles, que lucha por ser la única mujer en la vida de su hijo. Al comenzar la novela, Flaubert prefiere introducir la vida de Charles y contarnos cómo desde bien pequeño fue un niño reservado, bondadoso y sin mayores sobresaltos en su infancia y juventud. Emma aparece unos capítulos más adelante como un personaje secundario y poco a poco se vuelve la protagonista del libro, pero antes de conocer su su pasión por la novela romántica es una mujer educada, fina y bella a los ojos de su futuro marido. A lo largo de la obra otros personajes hablan de ella con las mismas descripciones, incluso su marido no se da cuenta de lo que pasaba por su cabeza pensando que era feliz. El final de la obra es como el principio: Emma vuelve a pasar al segundo plano para tomar las riendas de la historia Charles, siendo un detalle curioso.

Un aspecto relevante es que, a diferencia de los realistas rusos, el realismo francés se centra en la vida de campo narrando la vida cotidiana de los campesinos que viven en un pueblo. Flaubert alaba la agricultura con ardor entrando en su propia novela, dando voz al señor consejero, Lieuvain, en los comicios celebrados en Yonville y también son notables las descripciones que realiza sobre la naturaleza que rodea a los personajes. Pero no todo es burguesía y campesinado. El autor nos hace una rica descripción de la clase alta cuando el matrimonio es invitado a una fiesta con su banquete, sus lujos, sus bailes y su aristocracia del momento haciendo gala de lo que ostentan. Este pasaje es crucial para la obra porque es la prueba para Emma de que sus libros pueden hacerse realidad, razón por la que comienza a derrochar el dinero a base de vestidos, cambios en la casa y otros lujos que no se puede permitir aunque no piense en la separación que existe entre ella y las personas que conoce allí, endeudándose cada vez más.

La prosa de Flaubert nos da todos los detalles de lo que narra sin dejar nada en el aire, y por eso los personajes están tan bien caracterizados. El lector puede imaginarse a cualquiera que aparezca en el libro, incluso el mendigo que cantaba por las calles es un personaje completo. Ahonda en la psicología de cada uno y hace que conozcamos cada pensamiento de Emma, además de los cambios que podía realizar a lo largo del día. Se trata de una muy buena novela del siglo XIX que, sin duda, dejó una huella en la historia de la literatura.

Hubieran deseado vivir como dos Robinsones, eternamente gozando de su felicidad en aquel apartado lugar, el más hermoso de la tierra para ellos. Por supuesto que no era la primera vez que veían unos árboles, un césped y un cielo azul, ni la primera vez que oían deslizarse el agua y el soplo de la brisa por entre el follaje, pero nunca habían podido contemplar todo aquello en aquellas circunstancias, como si la naturaleza no hubiese existido hasta entonces.

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