Los muertos viajan deprisa

muertos-viajan-deprisaNo hay libro de género negro con más sentido que el que contiene asesinatos de escritores de este género en una Semana Negra. Así es Los muertos viajan deprisa de Nieves Abarca y Vicente Garrido, una novela de lo más completa.

Sinopsis

Los criminólogos Vicente Garrido y Nieves Abarca forman el tándem literario más aplaudido de la actual novela negra, y los libros protagonizados por Valentina Negro, una bellísima y violenta inspectora de policía, cuentan con una auténtica legión de lectores.

Los muertos viajan deprisa es una invitación a asomarse a las debilidades humanas y una reflexión sobre los motivos que pueden llevarnos a la maldad. Un relato extraordinario que va más allá de cualquier etiqueta de género.

La historia —que toma su título de una cita de Bram Stoker— arranca con un brutal asesinato a bordo del Tren Negro, en el que varios escritores se dirigen a un famoso encuentro de literatura policíaca. Tras este crimen vienen otros, siempre llenos de simbolismo. La inspectora Negro y su inseparable compañero, el criminólogo Javier Sanjuán, tienen que averiguar quién es el enigmático asesino de escritores. Mientras tanto, un peligroso violador de adolescentes, capturado en el pasado por Valentina, ha escapado de la cárcel, complicando aún más la situación.

Opinión

Los muertos viajan deprisa es el cuarto de los libros que forman la saga iniciada en 2012, pero esto no es un impedimento a la hora de leerlos salteados puesto que yo misma no conocía el resto y no tuve ningún problema para enterarme de la trama y conocer a los personajes. Es cierto que siempre es mejor leerlos en orden, especialmente porque se incluyen referencias a los otros libros y aparecen personajes pasados, aun así los autores se han molestado en introducir a cada personaje como si fuera nuevo para los despistados.

La idea del libro no puede ser más original: una serie de asesinatos que comienza en el Tren Negro hacia la Semana Negra de Gijón, por supuesto, las víctimas son escritores de novela negra. Además de esta historia existe otra paralela de una persona conocida en otros libros que vuelve para cumplir un objetivo.

El tema principal es la venganza, tanto una como la otra historia se basa en este sentimiento, pero también la humanidad. Por una vez podremos ponernos en la piel del asesino y del violador y ver cómo sus sentimientos van cambiando a lo largo del libro hasta el final, en este libro se ve el lado más humano de estas personas que normalmente no solemos ver porque fijándonos en la parte monstruosa nos olvidamos de que también son personas y pueden tener una razón para hacer lo que hacen (esto no justifica los males que han causado y ellos en el fondo lo asumen). Pero la venganza va de la mano del amor como si fueran la causa y la consecuencia de lo que pasa en el libro.

La inspectora de policía Valentina Negro se hace real, siendo una mujer de armas tomar pero también con sus debilidades al igual que cada personaje. La policía seguirá manteniendo su historia de amor con Sanjuán, un criminólogo de prestigio que también participa en el primer año de A Coruña Negra aunque de vez en cuando se tambaleará. Si alguien merece ser reconocido en este libro, además del asesino que siempre tiene su encanto, es Estela Brown. Esta mujer es misteriosa desde el principio, una persona con clase, fina, recatada y parca en sentimientos, que poco a poco irá mostrando su personalidad.

En ningún momento se adivina el final, sorprende a cada paso de la investigación y se resuelven los dos conflictos de la mejor forma posible. La historia del violador a veces da la sensación de quedarse un poco relegada pero se acopla perfectamente ya que todo tiene su centro en el festival de novela negra. Otro aspecto es la introducción de literatura en el libro a base de poemas y relatos, en especial uno con principio y fin que no puedo revelar para no cargarme la trama.

Los muertos viajan deprisa me ha dejado un buen sabor de boca puesto que es la primera vez que realmente el lector puede ver el lado más humano de un asesino, y aunque no pueda comprender del todo por qué ha llevado a cabo unos asesinatos tan brutales sí puede asumir que una persona de esas características, sea un asesino o el violador, también es un ser humano como nosotros.

Para ella, la felicidad siempre había sido un momento efímero que se escurría rápido entre los dedos como una gota de mercurio

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