La mujer de Andros

MujerandrosGrecia antigua. Una mujer acapara todas las miradas y las conversaciones, la belleza vuelve a ser el plato fuerte de este país y las maravillas de la antigüedad nos transportan a esta edad. El viaje lo permite La mujer de Andros, escrita por Thornton Wilder.

Sinopsis

Extranjera en la isla griega de Brinos, sola pese a rodearse de los jóvenes que visitan su casa fascinados por la belleza de su cuerpo y su sabiduría, la mujer de Andros asume con dignidad su condición de cortesana culta, en una sociedad fuertemente patriarcal, y busca en su interior fuerzas para enfrentarse a la enfermedad que une los hilos de su vida y al don más terrible de los dioses: la incomunicabilidad del amor. Porque el mundo es demasiado valioso como para ser comprensible, la mujer de Andros ama todas las cosas y celebra la vida entera, con sus luces y sus sombras.

Opinión

En Brinos, una isla de Grecia, está el secreto mejor guardado y sin embargo hablado a voces en las calles. Una mujer de Andros de nombre Críside se rodea de jóvenes , entre ellos Pánfilo, donde da rienda suelta a su intelectualidad. En su casa celebran banquetes con conversaciones filosóficas, donde la metafísica juega un papel esencial, y terminan escuchando a la anfitriona recitar un pasaje de los clásicos que en su época serían famosos para los que estudiasen, como el Fedro de Platón o Las nubes de Aristófanes. Ni qué decir la envidia que suscita esta mujer entre las griegas, que ven cómo sus solteros pasan las noches en aquel hogar y por el día se acercan a saludar a la joven.

Pero si algo llama la atención de este pequeño libro es el choque entre una mujer curtida, culta, con pensamiento crítico e independiente frente a la sociedad patriarcal griega. Los hombres son la cabeza de las familias, las mujeres se dedican a tejer, a dar hijos sanos y a cuidarlos junto al resto de la casa, además del tema protagonista: el matrimonio. En esta época, los matrimonios eran concertados y se basaban en la unión entre familias y los beneficios que recibirían cada uno en el futuro, con una sucesión digna asegurada. Por este motivo Críside no cae bien entre la gente de la isla y se nota la templanza que la diferencian del resto de mujeres, más interesadas en criticar a la extranjera que en mantener una conversación de tono elevado. Esto es un detalle sobre el que el padre de Pánfilo reflexionará, admitiendo hablar de temas banales con las personas que le rodean cada día.

La primera parte de la novela tiene un ambiente especial cuando formamos partes de esos banquetes filosóficos a modo de El banquete de Platón, puesto que al final todo gira alrededor del amor. La mujer de Andros siente una frustración por su incapacidad para amar imposible de curar y esto le lleva a mantener monólogos sobre la existencia, la vida y el destino que atañe a cada uno. Al otro lado está Pánfilo, un joven de 25 años que se sienta a escuchar los encuentros pero que no quiere participar, una personalidad que le pasará factura más adelante. Por último, el padre de Pánfilo, Simón, es una persona egoísta y que sigue la sociedad establecida en vez de pararse a pensar en lo mejor para su hijo, y la hermana de Críside, Gliceria, una quinceañera con ansias de conocer el mundo.

Quizás por la traducción o por el propio estilo del autor la obra está escrita con una profunda melancolía, casi con desesperación aunque nos esté contando un hecho alegre. Y también debo reconocer que, al igual que la primera parte es encantadora, la segunda perdió parte de ese misterio y elocuencia. Aún así, sigue siendo un libro histórico recomendable no solo por la historia, sino porque la primera parte está basada en la obra La andriana de Terencio.

La mujer de Andros es un libro magnífico para conocer de primera mano las costumbres de la calle con sus tradiciones y sus creencias, y también para ver cómo se desenvuelve una figura moderna en una sociedad antigua.

La verdadera influencia sobre los demás no es consecuencia de un momento de elocuencia ni de unas cuantas palabras bien elegidas, sino de la acumulación de toda una vida de pensamientos cuyo posos se asienta en la mirada

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