Cabaret Biarritz

9788423349289Los años 20 en Biarritz se vivieron como en ningún sitio. La ciudad era una fiesta constante, con vestidos vistosos, bailes nocturnos y alguna que otra muerte. Pero nunca podría decirse que un suicidio estuviera rodeado de todo esto y más. Así es Cabaret Biarritz de José C. Valdés, Premio Nadal de 2015.

Sinopsis

Georges Miet escribe por encargo historias populares para la editorial francesa La Fortune, hasta que un día su editor le pide una novela “seria” acerca de los trágicos hechos que habían conmocionado quince años antes la vibrante Biarritz de 1925, durante la temporada estival. Tras una terrible galerna el cadáver de una joven de la localidad aparece sujeto a una argolla en el muelle. Georges Miet se traslada allí y entrevista a una treintena de personas de distintos estratos sociales que de manera más o menos directa estuvieron relacionadas con la joven. A través de los relatos de todos ellos Miet descubre que la policía y el juez quisieron quitarse el caso de encima y que los hechos fueron desvelados gracias a la investigación que llevaron entonces a cabo el periodista Paul Villequeau y el fotógrafo Galet, a la que se unió la magnética y bellísima Beatrix Ross, amor de adolescencia de Villequeau. Novela de investigación, divertidísima, polifónica y extravagante, una obra que esboza a través de la indagación de un crimen el retrato de una sociedad en plena agitación, en la que conviven las rígidas normas sociales con la celebración de un momento desenfrenado y deliciosamente vital.

Opinión

“Los periodistas, los sepultureros y los gusanos comos los únicos que sacamos provecho de los muertos”. Con esta frase comienza la primera entrevista de Miet, el periodista que recabó toda la información posible sobre los sucesos de Biarritz, a saber, tres muertos ahogados y el posterior suicidio de la aprendiz a librera. Todo apunta a un verano normal y corriente, puesto que no es el primer turista ahogado en las costas de la ciudad por adentrarse demasiado en el mar y no poner atención en las corrientes, pero el suicidio es algo más extraño, puesto que la joven aparece colgada por un pie en una argolla y completamente desnuda.

A partir de aquí, se suceden una treintena de entrevistas de lo más variopintas a personas relacionadas con estos sucesos, de manera indirecta o directa, y vemos cómo no es todo lo que parece. Detrás de las cuatro muertes se esconde una historia truculenta llena de amor, celos, envidia y cualquier característica humana no deseable. En su momento tres personas se encargaron de investigar, el periodista Vilko, la mujer que atrae todas las miradas y su amor de la infancia Beatrix y el fotógrafo que acompaña al primero, Galet, tres personas que tienen un pasado y un presente turbulento.

Pero una cosa no quita a la otra. Las entrevistas son muy entretenidas y gracias a ellas conseguimos hacernos una imagen nítida de Biarritz en los años 20, con una sociedad lujuriosa, avariciosa y llena de secretos a voces, aunque algunos son fruto de rumores y hechos inventados. Cada persona aporta su propia visión desde su posición, sus amistades, su profesión y lo que quiere o no decir al periodista. Se tratan de declaraciones que personifican las personas en su totalidad; algunos son muy divertidos como el que no contiene ningún signo de puntuación en ocho páginas a excepción del que marca el final, los hay serios y reflexivos como el del bibliotecario, llenos de información como el de la criada de Vilko y repletos de cinismo como el del juez DuPont.

Cabaret Biarritz es una novela polifónica donde sus habitantes logran escenificar un teatro diario, que muestran las fiestas, el lujo, las drogas y el sexo de la época en torno a varios sucesos sospechosos. Además, está muy trabajada por el autor porque las páginas contienen notas explicando los silencios en las declaraciones, el orden de las entrevistas, es tan realista que al terminar la novela dudas si lo leído pertenece de verdad o no a nuestra historia.

Gaston, enterrador: “Y uno de ellos, no sé si era el fotógrafo o el otro, decía:”Esto es como vivir en un cuento de Edgar Allan Poe”. Yo no sabía ni quién era ese Edgar ni había leído sus cuentos, pero en aquel entonces pensé que si hablaba de cementerios, mi obligación como máximo representante del cementerio municipal de Sabaou era informarme y obtener toda la documentación precisa respecto a los procedimientos inhumatorios en otros lugares del mundo, especialmente si ese Edgar era sepulturero como yo”

Anuncios