Pecado

libro_1458298774El pecado siempre ha sido un tema recurrente desde la aparición del cristianismo y su representación ha sido tan prolífica y con tanta importancia que Dante habla de sus tipos en su Divina comedia y El Bosco los pinta en El jardín de las delicias. Laura Restrepo utiliza este cuadro para escribir ejemplos de estos males en su libro Pecado.

Sinopsis

Como sacados de un cuadro de El Bosco, los protagonistas de este libro son Arcángel, el adolescente asesino; Luis B. Campocé, el ejecutivo adúltero; Emma, la descuartizadora; una pareja incestuosa; un verdugo apodado La Viuda; las Susanas, tres hermanas indiferentes o vanidosas, y el Siríaco, profeta soberbio.

La perturbadora y ambigua idea de pecado se encarna en todos ellos. El jardín de las delicias ha dejado de esta colgado en el museo y se muestra más real que nunca, vivido por estos personajes de carne y hueso que nos confiesan al oído su particular relación con el mal. ¿Hasta qué punto son culpables? Sobre el lector recaerá el reto moral de condenarlos o, tal vez, de indultarlos.

Opinión

Si hay una pintura más estudiada y venerada por sabios de todo el mundo, esa es El jardín de las delicias. El tríptico de El Bosco está plagado de hombrecillos que recrean miles de actitudes terrenales, de los que ascienden al cielo y de los que descienden a las profundidades del infierno para castigar sus pecados. Y 500 años después, Laura Restrepo nos obliga en su aniversario a mirar este cuadro con otros ojos para demostrar que las figuras son tan reales como la vida misma.

Su personajes tienen una historia marcada con el pecado y sin embargo, nos resulta familiar ver que no son tan extraños como podríamos pensar en un primer momento. Así, recorremos de la mano de la autora vidas como la de tres hermanas bellísimas que persiguen sus caprichos, un adolescente convertido en sicario cuya madre lo espera todos los días, una mujer que descuartizó a su pareja y cumple condena por ello o una pareja basada en el incesto. Todos ellos nos cuentan cómo llegaron al pecado y por qué, y siempre están relacionados de alguna manera con el famoso cuadro.

Lo más especial de esta compilación de relatos es que  no hay ningún verdadero protagonista, es el propio lector el que actúa como Dios, y después de leer su confesión juzga si el mal es justificado o no se puede perdonar. Y ahí reside el problema moral de cada uno, en darle vueltas a las palabras de los culpables y dar con una solución, porque cada persona tiene una percepción distinta de los casos presentados y algunos nos harán dudar de nuestra propia visión moral. Tampoco estamos solos en nuestra decisión, la autora presenta los hechos de forma objetiva e intercala los pensamientos de los que han pecado y de los que los rodean, de manera que llegamos a entender de forma completa lo que ha sucedido con sus causas y sus consecuencias.

El estilo de Laura es cercano y se puede seguir hasta el final sin interrupciones, pero sí es cierto que puede generar controversia al describir personajes que lleguen a ser humanos cuando muchos los calificarían de monstruos, aunque el debate está a la orden del día con noticias de índole parecida.

Pecado es un ejercicio moral fructificante para vislumbrar cuál es el límite entre el bien y el mal con una pintura misteriosa y muy interesante de fondo.

Quizás la verdad oculta que ahora pretende asomar ante las cataratas de nuestra ceguera sea ésta: los siete pecados mortales son en realidad ocho. No ver el horror, o verlo y ahí sí, pasar de agache. Dejarse llevar por lo más liviano, ¿puede ser ése el octavo pecado, el que no tiene nombre?

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