Ébano

41qGFg1UthL._SX312_BO1,204,203,200_África es un continente misterioso del que tenemos muy poca información, y lo que podemos saber proviene de las noticias frías de los periódicos sobre la política o las guerras. Por eso, Ryszard Kapuściński quiso transmitir al mundo la parte más cercana a su población en su libro Ébano.

Sinopsis

Quien muchos consideran el mejor reportero del siglo se sumerge en el continente africano, rehuyendo lugares comunes y estereotipos. Vive en las casas repletas de cucarachas de los más pobres, enferma de malaria cerebral, corre peligro de muerte a manos de un guerrillero… pero pese a todo no pierde su mirada lúcida y su voz de gran narrador para adentrar al lector en la compleja realidad de África, con las guerras, miseria e injusticia que atraviesan su historia y lastran su presente. Posiblemente la obra cumbre del autor.

Opinión

La historia es el principal condicionante para formar a una persona; por esta razón es importante comentar al principio que el autor de este y de muchos otros libros, Kapuściński, nació en la Polonia comunista y fue el único corresponsal de su agencia de noticias que cubrió el continente de África entero, principalmente por motivos de dinero. Con la ayuda de una libreta recogía los hechos más relevantes de la política africana tras trasladarse hasta el sitio en cuestión y después buscaba un telégrafo para mandar la crónica. Pero tenía otra libreta aparte donde hacía sus propios reportajes de la vida allí desde su posición más baja y recogiendo la opinión de los verdaderos protagonistas: los ciudadanos.

El llamado mejor reportero del siglo XX recibe el apelativo por alguna razón y el método que seguía distaba mucho del de sus compañeros. Kapuściński llegaba a una ciudad y no gastaba el poco dinero que le daba la agencia para estar en un hotel de lujo con el resto de periodistas y con comida de todo tipo, él dormía en una habitación como la de cualquier otro africano, en el suelo con una esterilla, rodeado de bichos y con la comida que se comprase él mismo. Era una actitud de igualdad. Por supuesto, al principio chocaba con ambas partes, con los blancos y con los negros y especialmente en los años del apartheid, pero con el tiempo sus compañeros se olvidaban de sus burlas y sus vecinos lo trataban como a uno más. De hecho, se metió tanto en el papel de ser uno más que incluso enfermó de malaria cerebral y describe sus angustiosas semanas en el hospital.

En Ébano podemos encontrar las dos caras que debería tener un periodista que ejerce de corresponsal- Por un lado el periodista que recopila las noticias para su medio de comunicación, sus reportajes y sus crónicas de guerras (el autor vivió los años más convulsos de una África rabiada por el trato colonial y que se deshizo del poder que mandaba y de los de su propio pueblo por los golpes de Estado, con unos ciudadanos que huían de su país para evitar las carnicerías de la época). Y la segunda cara es ser una persona más para conocer la cultura, las costumbres y la forma de vivir de una sociedad en concreto. Este libro está en perfecta armonía porque tiene de ambas partes sin caer en la pesadez: informa y añade introducciones para explicar ciertos hechos antes de la anécdota y después escribe su propia visión y aventura con la gente de la zona.

Ébano es un libro ideal para comprender la desconocida sociedad africana en toda su extensión con sus supersticiones, brujería e inocencia propia, sirve para poder entender un poco más cómo viven las personas con poco o nada y cómo pueden ser felices poniendo un puesto en un mercado sin vender nada solo por pasar el día charlando con sus vecinas

La civilización moderna -concluye- aquí no ha aportado nada: ni la luz eléctrica, ni el teléfono, ni la televisión. Lo único que ha traído son las metralletas

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